martes, 2 de septiembre de 2014

estaba en borradores y como hace años no entro la mandé de una (I)

el hecho

me despertaron dos policías, golpeando mi puerta. timbre no tiene. me despertaron dos policías golpeando. al torso desnudo abrí. afuera de la puerta llovía. afuera, estaban los dos policías. una sorpresa este tipo de encuentros. aquí vive k, parece que preguntaron. soy yo, aseguro haber respondido. se miraron. me vestí. nada de intimidades ante agentes. nada de transparencias ante la ley. dalal ha muerto, dijo uno. abrí los ojos. dalal murió, pensé. y no era cosa de extrañar. mas extraño me seduce el verbo haber conjugado en una oración, por un policía, o dos. ¿y qué con eso? dije. con eso nada, fuiste la ultima persona que visito a dalal. dalal se suicido esta madrugada, queremos hacerte unas preguntas.


el desecho

intente pensar como hubo sido el fin de dalal. habría fotografía en eso. yo la visite, si. me pareció inconducente hacerla amar la vida. el muerto se rie del degollado. hay cosas lindas para hacer, solo que no se me ocurren. la decisión estaba tomada, eso se presumía. nunca estuvo explicita y agradezco que así sea. dalal ha muerto. días antes solo reía si pensaba en la inmensidad de gente que volvió triste. los tristes no se acuerdan de vos, le dije. en la casa vacía los ecos me aturdían. el vino me aturdía. la sensación idiota de tener que hacer algo por la vida de otro me aturdía. atiné a mirarla una vez a los ojos y aprenderme la lección de memoria. el tiempo, al fin y al cabo, no es una cosa, sino una idea. privet.